
Es tan elevado y marcado su activismo incansable, su indisciplina y sus exigencias, que para una mujer que no ejerce la tolerancia y la paciencia, significa el acabose o el desastre total.

Existen casos en que el coeficiente intelectual de algunos niños “prodigio” es tan elevado, que desde la primera etapa en que manifiestan su desarrollo de inquietudes, se rehúsan a ser manipulados por sus mayores, no obstante que se les trate de explicar con lujo de detalles, el, o los por qués de las cosas, ellos quieren hacer siempre su santa voluntad, y si encuentran impedimentos a su paso, los arrollan con facilidad y hasta con bastante éxito, recurriendo a las mil y una maravillas de berrinches infantiles, gritos y llantos para tomar el protagonismo y apoderarse de la situación, otros suelen estrellar contra la pared, pisos y techos sus pertenencias, e incluso algunos otros, hasta se tiran al suelo orinándose de coraje, en medio de un mar de pataleos y manotazos, hasta lograr ser el centro de atención de la familia.
El niño hiperactivo, siempre por naturaleza será un inconforme de primer nivel, siempre estará en contra de todo y de todos aquellos que no estén de acuerdo con su estilo propio de expresión y manifestación. Es creativo e intuitivo a morir, parece que se las sabe de todas… todas y no sería difícil que él quisiése o pretendiese tomar el mando, la supremacía y las riendas de autoridad en casa.
Los niños hiperactivos no piden: ordenan y exigen las cosas, requieren siempre ser atendidos en el acto, so pena de recibir una sarta de insultos altaneros y cargados de prepotencia, que vampiresa las energías de la pobre madre o el padre, que tienen que soportar pacientemente todas las patanerías de su hermoso querubín.
Un niño hiperactivo, se caracteriza por el liderazgo, siempre quiere ser el primero en todo, y no permite que nadie le quite o le arrebate su trono, es un destroyer, y un egoísta en exageración, un verdadero rey del desorden y nunca pone atención a lo que se le explica, ni a lo que se le pide, y suele aburrirse o enfadarse de las pequeñas tareas que se le asignan, etc.
¿Qué hacer para ayudar en la educación y formación de un hijo hiperactivo?
1.- En primer lugar, ponerse a la altura de sus circunstancias,
2.- Entender sus inquietudes,
3.- Saber escucharlo,
4.- Conocer su forma de pensar y de sentir,
5.- Compartir sus cosas, juegos y confidencias,
6.- Saber qué es lo que realmente el niño busca o quiere lograr y apoyarlo en sus logros.
7.- No coartarle su crecimiento ni su desarrollo,
8.- Respetar sus ideas y gustos propios.
9.- Organizarle su tiempo para estudios, diversiones y juegos.
Pero sobre todo y lo más importante es enseñarle que tiene una mamá y un papá que lo adoran y que por su propio bien, también tiene que aprender él a respetarlos y hacerse respetar.
Una buena dosis de paciencia, ternura y amor les desea vuestra amiga siempre.
JR.
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