domingo, 28 de marzo de 2010

ELEGIR UN RESTAURANTE A PRUEBA DE NIÑOS

restaurante

Cuántas veces hemos llevado a nuestros niños a algún restaurante y hemos tenido que pasar por la difícil tarea de no encontrar forma de conformarlos para que se quedaran quietos en la mesa. Cuántas veces también ha sucedido que los niños han comenzado a llorar y el resto de los comensales nos han mirado con verdadero disgusto.

La comida en familia fuera de casa, y precisamente en un local gastronómico, puede llegar a convertirse en una verdadera odisea hasta para los padres más experimentados, y esto sucede en realidad porque los pequeños son espontáneos en todas sus acciones, y muchas veces esa espontaneidad puede llegar a transformarse incluso en un mal comportamiento social.

Más allá de la disciplina con la que educamos a nuestros hijos para que sepan comportarse, en el momento de compartir una salida en la que se incluye la visita a un restaurante, es recomendable tener presente una serie de pautas que nos permitirán controlar mejor la situación.

Lo primero que debemos hacer es elegir cuidadosamente el restaurante, teniendo en cuenta que sea adecuado para los niños, es decir que disponga de un amplio espacio, con zonas bien distribuidas y mesas bien separadas. También es ideal elegir un restaurante ruidoso, donde los gritos, rabietas y llantos de los niños puedan llegar a pasar desapercibidos.

Otro de los requisitos que debe cumplir el restaurante es que posea un amplio menú para niños, para que los más pequeños también puedan disfrutar de la comida, sin platos extraños que el niño seguramente rechazará.

Es fundamental enseñarle a nuestros hijos buenos modales, no sólo ante una salida, sino también para ponerlos en practica diariamente en la mesa de nuestra casa. Para ello es muy importante que le brindemos a los niños un buen ejemplo, siendo nosotros los primeros que debemos actuar de acuerdo a las buenas costumbres.

Preferentemente, es recomendable asistir al restaurante en los horarios en que el niño suele comer, por un lado para no romper su rutina diaria, y por el otro para que el pequeño tenga apetito.

Antes de partir al restaurante, lo mejor que podemos hacer como padres es hablar con nuestros hijos para explicarles claramente qué es lo que esperamos de él durante la salida.

Una buena idea es llevar alguno de sus juguetes preferidos, siempre eligiendo uno pequeño, blando y que no emita ruidos.

Durante la comida, debemos mimar a nuestro hijos y darles de comer todo lo que quieran. De esta manera, el niño apreciará la experiencia y podrá repetirse sin inconvenientes.

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